La
luteína es un pigmento que pertenece al grupo de los carotenoides, y es la
responsable del color amarillo de algunos alimentos. Se trata de un componente que se concentra de forma natural en la retina, por lo que tradicionalmente se ha asociado con la salud visual, aunque su papel exacto sigue siendo objeto de estudio.
Actualmente
la luteína se comercializa en suplementos nutricionales unida en muchas
ocasiones a la zeaxantina, otro pigmento que también se localiza en la retina. Ambas sustancias no pueden ser producidas por el organismo, por lo
que deben adquirirse a través de la dieta o de la suplementación.
Las mujeres que han dejado atrás la menopausia, las personas con ojos claros y los fumadores absorben la luteína con más dificultad. Para facilitar su absorción, es conveniente tomar el suplemento con las comidas.
Propiedades de la luteína
- Es un carotenoide con capacidad antioxidante, por lo que combate los radicales libres.
- Se le atribuye tradicionalmente un papel protector de la piel frente a las radiaciones dañinas del sol.
- Se le atribuye cierto papel protector del sistema inmune.
- Está presente en la mácula del ojo, aunque su papel exacto sigue siendo objeto de investigación.
Alimentos que contienen luteína
- Espinacas, brócoli, acelgas, col rizada y lechuga: las verduras de hoja verde oscura son la fuente más concentrada de luteína.
- Yema de huevo, cuya luteína, aunque en menor cantidad que en las verduras, se absorbe con especial facilidad.
- Algas, como fuente vegetal alternativa de luteína.
- Guisantes y maíz.
- Tagetes erecta (a veces llamada caléndula, aunque no debe confundirse con Calendula officialis, la caléndula común usada en cosmética), cuyos pétalos son la principal fuente comercial de los extractos de luteína utilizados en suplementos.
- En menor proporción, frutas como la naranja o los arándanos también aportan algo de luteína, aunque su contenido es bajo comparado con el de las verduras de hoja verde.
Efectos secundarios de la luteína
Tomada
en exceso, en forma de suplementos, puede provocar carotenodermia: una coloración amarillenta de la
piel, especialmente visible en las palmas de las manos y en las plantas de los pies, que no afecta a los ojos y suele desaparecer al dejar de consumirla.
Beatriz Moragues
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