Cuando
nombramos lo dulce, de inmediato nos viene a la mente el azúcar blanco. Sin
embargo, existen multitud de endulzantes: unos tan conocidos como la estevia o la miel, y otros que pasan
más desapercibidos como las melazas o los siropes.
Sirope de arce
El
sirope de arce puede utilizarse como sustituto del azúcar blanco. Contiene minerales como el manganeso y el zinc, que contribuyen al normal funcionamiento del sistema inmunitario. Sin embargo, hay que
advertir que las personas diabéticas deben consumirlo con moderación, ya que sigue aportando azúcares simples.
Melaza de caña
La melaza de caña es ideal para mezclarla con yogur o con determinadas bebidas y alimentos, proporcionándoles un singular y agradable sabor. Cuanto más oscura sea la melaza que adquiramos, más nutrientes poseerá. Contiene minerales como el cobre, el hierro y el manganeso, y vitaminas del grupo B.
Estevia
La estevia es uno de los endulzantes más conocidos y
utilizados. No contiene calorías y, a diferencia del azúcar, no eleva los niveles de glucosa en sangre. Cabe destacar que la mayoría de productos comerciales etiquetados como estevia contienen entre un 90% y un 99% de eritritol, y solo entre un 1% y un 7% de extracto real de estevia (glucósidos de esteviol).
En cuanto a su efecto en el organismo, esta combinación mantiene un índice glucémico prácticamente nulo, por lo que no eleva los niveles de azúcar en sangre. No obstante, conviene señalar que algunos estudios recientes han observado una posible asociación entre el consumo elevado de eritritol y un mayor riesgo cardiovascular, motivo por el cual se recomienda un consumo moderado, especialmente en personas con antecedentes cardiovasculares.
Miel
La miel
es otro de los endulzantes más usados y, además de su delicioso sabor, aporta azúcares naturales, antioxidantes y pequeñas cantidades de vitaminas y minerales. Sin embargo, las personas diabéticas deben consumirla con moderación, ya que sigue elevando la glucosa en sangre de forma similar al azúcar común.
Hay que
aclarar que la miel que se vende en los supermercados no es completamente pura: generalmente incorpora jarabes o azúcares añadidos, y suele pasar por procesos de pasteurización y filtrado que evitan su cristalización natural y le dan un aspecto más uniforme. La miel natural, sin ese tratamiento, tiende a cristalizarse con el tiempo. Por ello, es importante
fijarse en el etiquetado y optar por miel de calidad.
Beatriz Moragues
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