Actualizado el 19 de marzo de 2026
La vitamina C forma parte del grupo de los antioxidantes, junto a las vitaminas A y E. Todos los animales sintetizan esta vitamina a partir de los azúcares del organismo, excepto las cobayas, los primates, el cerdo de Guinea, algunos murciélagos y los seres humanos, que deben tomarla con la dieta. Es una vitamina hidrosoluble que no se acumula en el organismo, por lo que hay que consumirla diariamente. Es muy difícil que cree problemas, ya que el exceso se expulsa por la orina.
Historia de la vitamina C
Esta enfermedad hizo estragos en la Edad Media. Los marineros morían a miles en sus travesías, creyéndose erróneamente que la causa era el gélido viento marino.
En 1747, el médico inglés James Lind administró a varios marineros enfermos zumo de limón, asombrándose por su rápida recuperación. Añós después, el capitán James Cook afirmó haber mantenido sana a su tripulación gracias a que hacían acopio de grandes cantidades de fruta y verdura fresca cada vez que tocaban tierra.
Finalmente, en 1933 un científico suizo sintetiza la vitamina C, que sería denominada ácido ascórbico cinco años después.
Propiedades de la vitamina C
- Síntesis de colágeno: esencial para piel, huesos, tendones, vasos sanguíneos y cicatrización.
- Potente antioxidante: neutraliza radicales libres y protege las células del daño oxidátivo.
- Mejora la absorción del hierro no hemo, es decir, el que proviene de alimentos vegetales.
- Refuerza el funcionamiento del sistema inmune.
- Participa en la síntesis de neurotransmisores como la noradrenalina, que es la encargada de preparar el cuerpo para la acción.
- Reduce los niveles de histamina, lo que explica su efecto antialérgico.
- Disminuye la intensidad y los síntomas del resfriado.
- Se asocia a menor riesgo cardiovascular.
Síntomas que pueden indicar falta de vitamina C
- Cicatrización lenta de heridas.
- Aparición frecuente de hematomas.
- Encías inflamadas o sangrantes.
- Infecciones repetidas.
- Piel seca o con arrugas prematuras.
- Dolor o debilidad muscular.
Alimentos ricos en vitamina C
- Perejil y pimiento (muy ricos).
- Acerola.
- Fresas, kiwi, cítricos (naranja, limón, pomelo).
- Acelgas, coliflor, brócoli y espinacas.
- Tomate, patata y lechuga.
Aclarar que los alimentos crudos mantienen la vitamina C mejor que los cocinados. Esta vitamina se pierde más al hervir que al asar o saltear.
Hay que tomar más vitamina C
- Tabaquismo, cada cigarrillo reduce los niveles de vitamina C en el organismo.
- Artritis o enfermedades inflamatorias.
- Estrés físico o emocional.
- Anemia ferropénica (para mejorar la absorción del hierro).
- Consumo habitual de alcohol.
- Personas mayores.
- Dietas pobres en frutas y verduras.
- Problemas circulatorios o varices.
Vitamina C y cáncer
Linus Pauling (1901-1994), Premio Nobel de Química, relata en su libro “Vitamina C & Cáncer” su exitosa experiencia al administrar vitamina C a más de mil pacientes con esta enfermedad.
Este químico fue el creador de la medicina ortomolecular, que actualmente siguen multitud de especialistas, como el Dr. Miguel Ángel Ibáñez, que el pasado año 2009 presentó sus investigaciones sobre la vitamina C en la Universidad de San Diego, Estados Unidos.
Este médico asegura que la vitamina C suministrada por vía intravenosa es una herramienta eficaz en la lucha contra el cáncer. Según sus palabras: “La vitamina C, aplicada de forma intravenosa, no sólo tiene efecto antitumoral sino además antidegenerativo, como demostramos en la investigación que conjuntamente hemos realizado en la Universidad de Barcelona con la Universidad de Stanford (California, EEUU). Es más, se trata de un potente antihistamínico y antiinflamatorio”.
Contraindicaciones y efectos secundarios de la vitamina C
Un exceso de vitamina C puede provocar molestias gastrointestinales. Asimismo, las personas propensas a formar cálculos renales deberán abstenerse de tomar dosis muy altas de esta vitamina.
Beatriz Moragues
Para saber más:
Dr. Miguel Ángel Ibáñez (YouTube)


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